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  • Daniel Roibal

Supervivencia o Felicidad

Hace unos meses, Mónica Esgueva, la prestigiosa especialista en Mindfulness,Meditación y estudiosa de los avances en neurociencia , me comentó que el ser humano esta diseñado para la supervivencia y no para la felicidad.


Habitualmente a las  frases que me impactan no les encuentro un sentido inmediato, pero sí me dejan ese poso de inquietud previo a la resolución o al menos exploración de un acertijo con el que voy jugando a lo largo de algunos días hasta que encuentro un consenso que me aporte paz.Como cuando no te acuerdas del nombre de algo o alguien y finalmente te viene.

He conocido a personas maravillosas a mi juicio, que han ligado su felicidad a tener una casa donde residir y un digno trabajo con el que obtener ropa y alimentos, y no han esperado mucho más para sus hijos e hijas. Y con ese cariño infinito que a veces otorga la sabiduría interior, la resignación o el abandono a los designios de un ser superior, han criado a su prole y han respetado a sus ancestros de forma admirable.

En esa triple  necesidad cubierta, alimentos,hábitat y familia también se albergaba una respuesta de trascendentalidad, tal vez no reflexionada o vívida y sí heredada, al saberse o identificarse con algo inferior a un ser superior,

Pero a lo que Mónica se refería es que el cuerpo, los reflejos, reacciones automáticas y componentes químicos y hormonales están diseñados para la supervivencia y no para encontrar sentido de vida.

Nuestra mente reacciona de forma automática ante la interpretación de peligro en centésimas (milésimas o millonésimas, que se yo) de segundo , segregando la adrenalina necesaria y activando unos sistemas y desactivando otros para que nuestro cuerpo utilice toda su energía en la huida o la defensa. Cuando entramos en una nueva aula, un bar o la plaza de una ciudad, recalculámos las posibilidades de peligro. Donde se encuentran los posibles machos o hembras alfa y donde los posibles aliados  Sin embargo tenemos que tomar conciencia de nuestros pensamientos y emociones, del consciente y del inconsciente para interpretar la vida de un modo que nos aporte felicidad, calma, sentido existencial. Eso no viene generado automáticamente ante un estímulo, no confundir con los múltiples estímulos que nos proporcionan placer y dopamina a raudales. De algún modo mi teoría es que sí estamos diseñados para la felicidad, pues posiblemente somos el único organismo que se plantea esa cuestión.

La felicidad hay que ganársela, llegar a un consenso razonable con nosotros mismos . Interpretar este milagro en el que  nos encontramos instalados , para encontrar la calma necesaria que a menudo hace brotar una creatividad, en el sentido de crear y formular nuestra existencia, dibujándola, amoldándonos a los ciclos naturales, de tal modo, que tal vez ( o tal vez no) inspire, o alegre por contagio a otros, a otras, desde dentro.

Muchas puertas de los conventos no tienen cerradura en la parte exterior, solo se pueden abrir desde dentro, fíjense en estos días de celebración.

Feliz supervivencia



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