Buscar
  • Daniel Roibal

No venimos a la empresa a querernos...

sí empezaba un buen amigo especialista en cambios de cultura de empresa y creatividad algunos de sus encuentros.

-No venimos a la empresa a querernos. Decía taxativamente. Pero tras unos segundos y algunas cabezas de los asistentes que asentían decía: -...pero es inevitable.



Así es, cuando uno acepta un trabajo o formar parte de una organización, puede estar pensando en desarrollar sus conocimientos y aptitudes, en obtener una remuneración económica que le aporte tranquilidad, o incluso puede pensar en conocer  a otros profesionales, pero no piensas de entrada "que bien voy a establecer relaciones amistosas". Pocos o ningún objetos sociales dicen: vengan ustedes aquí nuestro objetivo profesional es hacer amigos

Sin embargo en mi experiencia en  trabajos de creatividad, motivación y cohesión de equipos, una de las cosas que aparecen de forma recurrente como más valiosa por las personas que las componen, son los compañeros/as.Las relaciones con ellos, el clima organizacional o laboral.

A menudo cuando uno se jubila valora en gran medida haber trabajado hombro con hombro con alguien que se convirtió en amigo en ese proceso, aunque luego se vaya perdiendo el contacto. Trabajar,desarrollarse en ambientes de confianza aún con  distintos estilos de gestión o personalidad animan a acudir al puesto de trabajo.

Lo contrario es un martirio y nos desnutre , aspecto que abordaré en la siguiente entrada de este blog.(Como la creatividad supone el hogar sanador en cualquier organización).

Que bueno asistir a la empresa , a la organización, a la asociación , a la familia si las relaciones se fortalecen y podemos ser quienes somos en ellas, dedicando la menor cantidad de energía de mantenimiento de un estatus o rol y el máximo de energía de creatividad, de compartir.

Por ello fortalezcamos la relaciones escuchando, reconociendo legítimas otras formas de ser, estar , pensar y actuar. Huyendo de las actitudes que se posicionan en la resignación, resentimiento o victimismo , pues aunque puedan crear unos cómplices lazos, a la larga nos mengua en nuestra inherente capacidad de crear algo hermosos,bondadoso o verdadero.

Les propongo un juego.

Imaginen que están sentados en círculo junto a los miembros de su organización, sean cinco, veinte o cincuenta y disponen cada uno de tres fichas. Una de color azul que representa la sabiduría, otra de color rojo que representa el poder y finalmente otra de color verde que representa el afecto, simpatía o amistad. Ahora les pedimos a todos los participantes que depositen junto a los pies de un compañero o compañera la ficha de la sabiduría, junto a quien crea cada uno de ustedes que dispone de mayor conocimiento, ya sea en general o laboral. En segundo lugar les pedimos que depositen la ficha roja del mismo modo ante aquella persona de mayor poder, jerárquico o como autoridad. Y finalmente depositen tal como hicieron con la ficha azul y roja ahora la verde, la que representa a aquella persona que por algún motivo aprecian y sienten mayor afecto sin consensuar, cada uno elige sin hablar a quien desee.

El juego acaba y normalmente digo que se piense pero no que se realice el conjunto del juego, cuando observamos que fichas  tenemos o no junto a nuestros pies. ¿Como se siente usted si no tiene ninguna ficha azul?,¿ como si no hay ninguna roja? y ahora ¿ como se siente si ningún compañero depositó una sola ficha verde? Es distinto, ¿verdad?

No venimos a la empresa a querernos...pero es inevitable

Feliz navidad¡¡¡

5 vistas