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  • Daniel Roibal

Las 36 calles de Ha Noi. El arte de deambular

Uno de los conceptos básicos del Feng Shui es que la energía, el ki o chi, para ser bien aprovechado ha de moverse de forma serpenteante por todo los espacios. Es un tema de velocidad, nutrición y eficacia. No ha de moverse ni muy rápido ni muy lento, e ir fluyendo y alimentando todos los espacios y estancias. Como el agua que va recorriendo los distintos canales de un río.

 Feng Shui quiere decir viento y agua, precisamente porque a esa energía de la que hablamos le gusta moverse como el agua y no se ve más que por sus efectos, como el viento.

De ahí que nos guste tanto deambular por los irregulares cascos viejos de las ciudades, como el recientemente galardonado de Palma de Mallorca, las calles del viejo Estambul  o el de las 36 calles de Ha Noi.

Caso especial es este barrio gremial del sudeste asiático,  por el que he tenido la oportunidad de deambular. Si bien su estructura de calles entrelazadas invita a perderse por ellas, es tal la actividad comercial desarrollada en las mismas y el desorden de cables de suministro de energía eléctrica que sobrevuelan sus calles, que la sensación primera no es de paz, es más bien de asombro, de juego y de sorpresa a los ojos de un occidental.

Deambular es reposar la vista que alimenta en cada rincón. Sin prisas aunque el chi de esa ciudad transcurra veloz. Esa misma mirada es la que debe alimentar nuestro hogar. Permitir que se repose en los colores, en los objetos, en los espacios vacios, sin más intención que dejar que el espacio que habitamos nos absorba y comprobar si nos nutre o si nos hace perder energía.

Muy cerca del barrio de las 36 calles se encuentra el puente rojo sobre el lago Hoan Kiem, habitado según se dice por el animal más representativo del arte del feng shui. El gran caparazón de la tortuga sirvió de inspiración al sabio Fu Hsi sobre el rio Lo hace 3.000 años para ver representado en él todas las áreas de la vida, el orden de los ciclos vitales e incluso dar respuesta a nuestras inquietudes más intimas, pero eso es otra historia por la que os invitaré a deambular.

Buen chi a todos/as



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