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  • Daniel Roibal

Huérfanos de solidaridad

Se puede ser solidario en tu mismo barrio cierto, pero parece que viajar abre el corazón tanto para encontrarse a uno mismo,para enamorarse de nuevo de su pareja, como para conmoverse aportando a aquellos que llamamos menos favorecidos.

Cada viajero solidario,y llamo viajero tanto al que se acerca a la asociación de vecinos preguntando como ayudar,mejor cooperar, con las personas que carecen de soporte físico,compañía u otros recursos,como al que con el mismo deseo viaja a la otra punta del mundo.Porque ambos son viajes hacía la solidaridad.

¿Que mueve y estremece a cada uno para dar ese paso?. A unos la huida de la sociedad, de un trabajo  ,de una familia ,de un desengaño.A  otros, la mera compasión, a algunos tal vez incluso una obligación moral , hasta una promesa a alguien inmaterial, un dios tal vez.

Malena, Félix, o Norma,cualquiera de ellos tendrá motivos muy personales, incluso  casuales y no conscientes.Pero lo que si se, es que este fin de semana pude compartir almuerzo, charla y sentido de vida con un buen grupos de viajeros solidarios, y que sin conocer el sentido profundo de su motivación, me hicieron bien sus palabras, sus miradas, sus hermosas intenciones y actos,su ENTUSIASMO, que quiere decir dios adentro, y recordé que todos/as podemos sumar con pequeños y con grandes actos.

Pues no es necesario conocer el idioma del otro,qué le llevo a esa situación,si tomo o dejo de tomar posibilitantes decisiones en su vida,solo es necesario hacerlo,demostrar que no somos huérfanos de compasión, destilar en los mismos actos cotidianos y en nuestro tono de voz y mirada un perfume distinto,pues solo de nosotros depende.


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