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  • Daniel Roibal

Feliz San Valientín El arte de no procastinar un te quiero

"H2O, amigo Daniel, H2O, humildad honestidad y osadía"

, me repite mi amigo Enrique en su visita cada primavera a Mallorca. Osadía para decirle hoy al amigo, al ser amado,te quiero. Para abrazar cada día en el dintel de la puerta, a tu hijo o hija, pues que esté a tu lado es un milagro.Osadía para reconocerle al compañero o compañera de trabajo,al vecino, al panadero o al comunity manager, que compartir los quehaceres de la vida son regalos junto a el o ella. Osadía para reconocer que a veces el otro no sabe decírtelo con palabras pero si con sus actos, con su mirada. Aunque que fuerza tiene que te lo reconozcan en público si es de corazón.

Hace unos días en un círculo de escucha activa en clase de ética, en el centro escolar de mi hijo,alguien le dijo a un compañero. -Mira Xisco,aunque no hayamos compartido juegos,charlas, ni las mismas amistades.Aunque tu te definas como alguien tímido que pasa desapercibido antes los compañeros de su curso,hace diez años que compartimos aula y tu sola presencia hace que me sienta como en casa. Que golpe , que estímulo no?

Seamos valientes para reconocer y compartir lo que nos conmueve. Para reconocer que nos conmueve y concierne una caminata acompañados en silencio, tomar sobre nuestra frente el sol del invierno, ver como una blanca sabana  es mecida por la brisa, una tormenta,un gol de nuestro equipo, alguien que toca cualquier instrumento tras una ventana,la sonrisa o la lagrima de alguien anónimo,unos pequeños pájaros bebiendo agua de un charco,un bebe,un anciano,una carta inacabada, una mesa vestida con mantel para compartir sus alimentos,el roce de la piel, la lectura de un whatsapp,de un libro o de las formas y dibujos que describen las nubes en el cielo. Reconozcamoslo estemos atentos,fortalezcamos ese músculo pues es un premio que nos rejuvenece y vitaliza.

Buda dice (al parecer)- Seamos diligentes en la iluminación,no nos preguntemos si la llama en continuo cambio es la misma cosa o si en la ley de las transformaciones su alma se traslada a la de un camello,pues no nos lleva a ningún lugar.Seamos diligentes en sumergirnos en la filosofía de lo impermanente.

Por ello no esperemos a mañana para decirle a que o quien destila en nosotros  el perfume del amor, aunque no sepamos muy bien explicar que es eso, te quiero, te amo o...te preparo un tecito? Para que esperar un mes, una año, a navidad o a su cumpleaños. No estamos a estas alturas ya para regatear a la vida y escatimarle una canción, un baile, desnudos sin rubor.

Dispongamos de nosotros como de un órgano único que reacciona ante la totalidad del ser,gratis,sin coste alguno, porque sí . Feliz san ¡valientes! por celebrar ya sea el bosque,el árbol o la rama.

Daniel

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