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  • Daniel Roibal

El caso de la Geisha solitaria



Se hallaba una mujer de ambigua sonrisa, ojos inteligentes y perfil perfectamente redondeado que ponían de manifiesto su bella estructura femenina. La anatomía de la casa era bastante regular hasta que llegamos a las zonas superiores del Bagua.

Allí nos encontramos con una línea superior en diagonal que seccionaba de derecha a izquierda las tres áreas mostrando una gran ausencia en el área de relaciones y ausencias escaladas a menor en la de fama-autoimagen, y en la de abundancia-libertad.

Poniendo de manifiesto en consecuencia que si trazamos un Bagua en el dormitorio ocupado por las áreas de fama y abundancia para trabajar allí también en el área de relaciones de ese nuevo Bagua volvemos a encontrarnos con ausencia en el área que ella deseaba potenciar.

La casa tenía un tamaño de unos sesenta metros cuadrados, el área de relaciones evidentemente estaba afectada por estar compuesta cincuenta por ciento por una ausencia y el resto por un aseo.

Le aconsejé pintar ante tamaña merma de chi el cuarto de baño en rojo y fortalecer y activar el área opuesta, es decir la de saber y cultura, trabajando también con símbolos personales el área de pareja en su habitación, donde para colmo encontramos también ausencia como pueden ver en la figura del plano.

Al pasear mi vista por toda la casa pude ver la representación de varias mujeres solas, incluso las muñecas rusas, las matriuskas que se contienen unas dentro de otras, aparecían separadas pero no unas al lado de las otras, sino en distintos lugares. Conté hasta nueve representaciones de mujeres solas. Ella comenzó a notar que detenía mi mirada en esas referencias, pero cuando llegamos al aseo reflejo de cómo se encuentra este área en nuestras vidas, de cómo podemos alimentar la autoestima, abrirnos a lo desconocido, con confianza y permitirnos amar y ser amados, encontramos justo encima de la cisterna del inodoro una bellísima representación de una geisha en soledad.

Ella se percató de la imagen que estaba hablando, de cómo ella misma se veía y con gran sentido del humor ante mi pregunta:

¿Qué puede faltar ahí?- pregunté -Pues un samurái que este bueno ¡- Exclamó.

Esperemos que vaya realizando algunos cambios y que comience a visualizar otro entorno para esa área y si es posible cambie de casa a otra donde sea consciente de la mejoría de ese espacio. Y que una vez consiga entablar esa deseada relación incluya algo de tierra para mantenerla, si ese es su deseo.



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